La adolescencia es una etapa de grandes cambios —físicos, emocionales y sociales— y también una fase especialmente vulnerable frente al consumo de sustancias. Las decisiones y experiencias de estos años no solo marcan el presente, sino que pueden influir profundamente en la salud futura.
El inicio temprano del consumo
Más del 50 % de las personas en tratamiento por adicción comenzaron a consumir antes de los 18 años, según datos de la Red de Atención a las Adicciones (UNAD). Esto nos recuerda que la adicción no surge de la nada, sino que se construye a lo largo del tiempo, muchas veces empezando muy jóvenes y con signos sutiles que pueden pasar desapercibidos.
Un cerebro en pleno desarrollo
Durante la adolescencia, el cerebro todavía está madurando. Áreas clave como la corteza prefrontal —responsable de la toma de decisiones, el autocontrol y la planificación— no terminan de desarrollarse hasta bien entrada la adultez temprana. Esta inmadurez biológica está vinculada a una mayor impulsividad y búsqueda de sensaciones, lo que puede facilitar la experimentación con drogas o alcohol.
Además, el uso de sustancias en esta etapa puede interferir con los procesos normales de neurodesarrollo y aumentar el riesgo de dependencia más adelante. Estudios científicos señalan que el consumo temprano puede alterar circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y el control emocional, potenciando la vulnerabilidad a una adicción a largo plazo.
Por qué la mente adolescente es más vulnerable
- Mayor sensibilidad a recompensas: El cerebro adolescente responde con más intensidad a estímulos placenteros, lo que puede reforzar el uso repetido de sustancias.
- Control de impulsos en desarrollo: La capacidad para moderar comportamientos y evaluar riesgos aún no está completamente formada.
- Interferencia con el aprendizaje cerebral: El consumo de sustancias puede alterar procesos cognitivos como la memoria, la atención y la regulación emocional.
Prevención: cuanto antes, mejor
La ciencia es clara: cuanto más temprano empieza el consumo, mayor es el riesgo de desarrollar un problema de adicción en la vida adulta. Reconocer estos riesgos no es alarmismo, sino una invitación a actuar con información, cuidado y acompañamiento.
La prevención y la detección temprana —tanto en el entorno familiar como educativo— son herramientas esenciales para proteger a los jóvenes y favorecer un desarrollo saludable.
Si te preocupa el consumo temprano o necesitas orientación ante esta situación, en Vértigo Vida podemos ayudarte. Nuestro equipo está preparado para escuchar, entender el contexto y acompañar de forma profesional cada caso.
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