Que hacer cuando un familiar no reconoce el problema
Blog

¿Qué hacer cuando un familiar no reconoce el problema?

Uno de los momentos más difíciles para una familia es darse cuenta de que algo no va bien y, aun así, escuchar una y otra vez: “yo estoy bien”, “no tengo ningún problema” o “lo controlo”.
Cuando una persona no reconoce su dificultad, la impotencia, el miedo y el cansancio emocional suelen aparecer con fuerza en quienes la rodean.

En Vértigo Vida acompañamos a muchas familias que atraviesan este punto crítico. Y lo primero que queremos decir es esto: no estás exagerando y no estás solo.

Por qué cuesta tanto reconocer el problema

La negación no es mala voluntad. En muchos casos es un mecanismo de defensa. Reconocer un problema implica afrontar miedo, vergüenza, culpa, pérdida de control o la sensación de fracaso personal. Para algunas personas, aceptar la realidad resulta demasiado doloroso en ese momento.

Además, cuando existe consumo, dependencia emocional o malestar psicológico, la percepción de la realidad suele estar distorsionada. Desde fuera se ve con claridad; desde dentro, no.

Qué NO suele ayudar

Aunque nace del amor y la preocupación, hay actitudes que suelen generar más resistencia:

  • Discutir constantemente o entrar en luchas de poder
  • Amenazar, presionar o imponer soluciones
  • Etiquetar o juzgar (“eres un adicto”, “no tienes fuerza de voluntad”)
  • Esperar “el momento perfecto” sin actuar
  • Estas dinámicas suelen reforzar la negación y aumentar el aislamiento.

Qué SÍ puede ayudar

  1. Infórmate y busca apoyo

Antes de intentar ayudar, es importante entender el problema y contar con orientación profesional. Acompañar sin herramientas desgasta y puede hacerte sentir perdido.

  1. Cuida la forma de comunicarte

Habla desde lo que tú sientes, no desde el reproche. Frases como “me preocupa verte así” o “estoy cansado y no sé cómo ayudarte” abren más puertas que acusaciones directas.

  1. Pon límites claros

Acompañar no significa sostenerlo todo. Los límites protegen tanto a la persona afectada como a la familia. Decir “hasta aquí” también es una forma de cuidado.

  1. No cargues con todo tú solo

La adicción y el sufrimiento emocional no son problemas individuales, afectan a todo el sistema familiar. Pedir ayuda no es rendirse, es actuar con responsabilidad.

  1. Acepta que el cambio puede ser progresivo

A veces el primer paso no es que la persona reconozca el problema, sino que la familia empiece a moverse, a informarse y a romper dinámicas que mantienen la situación.

Cuando la familia también necesita acompañamiento

Vivir con alguien que no reconoce su problema genera desgaste emocional, ansiedad, culpa y sensación de soledad. Por eso, en Vértigo Vida trabajamos también con las familias, ayudándolas a comprender, sostenerse y actuar con mayor claridad.

Acompañar no es salvar. Acompañar es estar presentes sin perderse a uno mismo.

Un mensaje importante

Si estás leyendo esto, probablemente ya has hecho más de lo que crees. Pedir orientación es un paso valiente y necesario. No tienes que tener todas las respuestas ni cargar con todo el peso.

En Vértigo Vida podemos escucharte, entender vuestro contexto y orientarte sobre cómo actuar cuando un familiar no reconoce el problema.

A veces, el primer cambio empieza por quien acompaña.